Tratamiento de las fobias con hipnosis clínica

Tratamiento para superar las fobias con hipnosis

El tratamiento de hipnosis para fobias se trata de un método muy eficaz que ha ayudado a muchas personas. La hipnosis que te ofrezco permite que el miedo irracional ante ese objeto o situación llegue a desaparecer. Con el tratamiento de hipnosis para fobias, conseguirás superar completamente tu miedo irracional y lograrás controlar la situación.

¿Qué es una fobia?

Podríamos definir una fobia como una reacción de miedo exagerado y repulsión ante un estímulo determinado. Normalmente la persona que sufre una fobia sabe que ese miedo que siente es desproporcionado al saber que se trata de una situación que no asusta a la mayoría de la gente, sin embargo las fobias no pueden ser explicadas o razonadas por quien las padece.

La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una repuesta de ansiedad manifestada por la aparición de algunos de los siguientes síntomas: palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de falta de aire, malestar torácico, molestias abdominales, mareo, miedo a perder el control, miedo a morir, sensación de hormigueo, escalofríos o sofocos… En ocasiones, sólo con pensar en el estímulo fóbico es suficiente para que la respuesta de ansiedad se produzca incluso aunque no estés ante esa situación u objeto que te causa tanto malestar. Todo esto te provoca una ansiedad y un miedo incontrolable que, en ocasiones, te impide llevar una vida normal.

¿Qué es el miedo?

El miedo es la emoción que se experimenta ante la percepción de un peligro, sea real o imaginario, que está presente o puede estarlo en un futuro. Es la forma de vivir el peligro que tiene el ser humano.

Podemos distinguir en la emoción del miedo una parte psicológica y una parte física.

  • Psicológica, el cerebro es el que decide que una determinada situación sea percibida como peligrosa, o el que imagina una determinada situación de peligro. La historia personal de cada uno hace que se pueda tener más temor ante determinadas situaciones. Por ejemplo, una persona que haya sido atacada por un perro es más fácil que tenga miedo a los perros.
  • Fisiológicamente, el miedo provoca que se nos acelere el ritmo cardíaco y la respiración, se contraen los músculos, tiemblan las manos, se nos pone la “carne de gallina”… El cuerpo se prepara para responder ante esa situación temida, generalmente con una respuesta de huída, aunque también mediante una respuesta de inmovilización o una de lucha.
    El miedo, desde un punto de vista adaptativo, es un mecanismo de supervivencia y de defensa que nos permite responder, ante situaciones adversas, con rapidez y eficacia.

Es lógico tener miedo a lo desconocido. La sociedad nos proporciona información para detectar situaciones de peligro y poder movernos con tranquilidad. Por ejemplo, carteles informando sobre riesgos de avalancha si vamos a una montaña nevada; bandera azul, amarilla o roja para el estado del mar, etc…

Asimismo, en el proceso de socialización (en la familia, en la escuela…) nos enseñan habilidades sociales que nos ayudan a desenvolvernos correctamente, habilidades como vencer la timidez, tratar con desconocidos, hablar en público, etc. Pero muchas personas sufren ciertas deficiencias en su formación social y presentan miedo a hablar en público, miedo a hablar con desconocidos, miedo al trabajo, etc.

Tipos de fobias más comunes

Hay muchos tipos de fobia, algunos ejemplos conocidos por todos son: aerofobia o miedo a volar, aracnofobia o miedo a las arañas, claustrofobia o miedo a lugares cerrados, escotofobia o miedo a la oscuridad, acrofobia o miedo a las alturas, fobia social, cinofobia o miedo a los perros, entomofobia o miedo a los insectos, hematofobia o miedo a la sangre… Las fobias más conocidas y que suelen padecer la mayoría de las personas se caracterizan en tres bloques: Fobias específicas, fobias sociales y el miedo a volar.

  • Las fobias específicas son aquellas que son provocadas por una situación u objeto preciso y concreto. Suelen aparecer a partir de una asociación entre un cuadro de ansiedad y cualquier situación u objeto que lo acompañe. Algunos de los ejemplos más comunes de fobias simples son: miedo a animales como los perros, las arañas, los ratones… miedo a las tormentas, miedo a la oscuridad, miedo a transportes como el avión, el tren, el coche… miedo a espacios cerrados u oscuros como ascensores o túneles, etc.
  • La fobia social es el miedo acusado ante situaciones sociales o actuaciones en público: reuniones, hablar en público, dar una conferencia, fiestas, citas con personas menos conocidas…
  • La fobia a volar es uno de los miedos más comunes en nuestra sociedad. Se caracteriza por una reacción de ansiedad manifestada justo antes de coger un avión, dentro del mismo, en el aeropuerto, en la zona de embarque o incluso semanas o días antes de volar. Este miedo a volar provoca que la persona evite a toda costa viajar en un avión o no disfrute del viaje y le genere ansiedad y malestar físico y psicológico.

Agorafobia (miedo a quedar atrapado)

Aunque literalmente significa miedo a los espacios abiertos, la agorafobia es un miedo a quedar atrapado sin una manera práctica y sencilla de escapar en caso de sufrir un ataque de ansiedad.

Es un problema psicológico que te limita en tu rutina diaria, impidiéndote efectuar viajes de trabajo o de placer y llevar a cabo responsabilidades domésticas: como ir al supermercado, llevar a los niños al colegio, asistir a una fiesta o cumpleaños, etc.

La agorafobia genera la aparición de ansiedad cuando te encuentras en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o dónde en el caso de sufrir una crisis de angustia (ataque de pánico) puedes no disponer de ayuda.

agorafobiaSi eres agorafóbico no sólo temes a los espacios abiertos como indica la etimología de la palabra, sino que además, los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar fuera de casa, relacionarse con la gente, montar en autobús, en el tren, en el metro, viajar, montar en el ascensor, pasar por un túnel, encontrarse en un atasco, ir al supermercado, ir a un centro comercial, ir al cine, teatro, etc. En definitiva, te impiden llevar a cabo una vida normal e incluso te impide tener buenas relaciones sociales con los demás, ya que si eres agorafóbico evitas estas situaciones a toda costa. Y en muchos casos, se puede hacer indispensable la presencia de una persona conocida para poder soportarlas.

Problemas derivados de la agorafobia

En la mayoría de los casos, tratarás de evitar distintas situaciones relacionadas con salir de tu casa y mezclarte con la gente. Este comportamiento te limita en tus relaciones sociales, impidiéndote tener amistades. Esto provoca a su vez que, dependiendo del nivel o grado de agorafobia que tengas, te sientas solo, perdido e incomprendido por quienes te rodean.

Cuando no queda más remedio que enfrentarse a estas situaciones, este miedo se manifiesta con una serie de reacciones a nivel cognitivo (pensamientos negativos e irracionales), fisiológicas (ansiedad, estrés, dolores, sudoración, temblores…) y/o conductuales (actitudes irracionales)

Consecuencias de la agorafobia

Las manifestaciones cognitivas más frecuentes que puedes sufrir son: dificultad para pensar,  peor concentración, temor a ser observado, temor a no saber hablar de forma competente, temor a la crítica, a la evaluación negativa, tendencia a centrar la atención en uno mismo y especialmente en los síntomas de ansiedad, pensamientos negativos del tipo: “Voy a hacer el ridículo, me pondré rojo, seguro que me equivoco…” Aunque el hecho de que tengas miedo a hablar en público no significa que tengas que tener todos estos pensamientos, pero uno solo puede ser suficiente para sentirte mal.

  • A nivel fisiológico, las manifestaciones más frecuentes que puedes manifestar son: temblor de voz, tartamudeo, quedarse en blanco, sudoración, sonrojo, tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, molestias en el estómago, otras molestias gástricas, dificultades respiratorias, sequedad de boca, dificultades para tragar, dolores de cabeza, mareo, náuseas etc. Aunque si tienes miedo a hablar en público no tienes por qué manifestar todas estas conductas fisiológicas.
  • Si eres agorafóbico una de las conductas más frecuente que puedes manifestar cuando experimentas miedo a hablar en público es evitar las situaciones sociales en las que puedas ser el centro de atención.

Fobia social

¿Qué es la fobia social?

Siguiendo los criterios del Manual de Diagnóstico Clínico DSM-IV-TR, la fobia social es un temor intenso y persistente a hablar en público, a verse expuesto ante otras personas y a la posible evaluación por parte de los demás. Si sufres fobia social temes actuar, hablar en público, muestras síntomas de ansiedad, angustia o miedo.

Este miedo es excesivo e irracional pero no se puede controlar conscientemente, y además, te hará experimentar otras sensaciones como rubor, temblor en las manos o en la voz, nauseas, necesidad de orinar, tartamudeo, etc.

Este malestar provoca que evites estas situaciones o que las soportes sufriendo una intensa ansiedad, angustia y malestar.

¿Qué es el miedo a hablar en público?

El miedo a hablar en público es cada vez más frecuente. Según algunos estudios, se estima que un 20% de las personas adultas lo tienen. Otros estudios dicen que un 40-50% de las personas se consideran tímidas y un 34% manifiestan tener miedo a hablar en público.

miedo a hablar en públicoAunque el miedo a hablar en público se confunde muchas veces con ser tímido, hay que tener en cuenta que las personas que tienen miedo a hablar en público no necesariamente son tímidas; de hecho, los tímidos pueden sentirse muy incómodos cuando están con otras personas pero no tienen porqué sentir ansiedad al anticipar una situación social y no evitan dichas situaciones. Y hay muchas personas con miedo a hablar en público que pueden hablar sin ningún problema la mayor parte del tiempo en grupos en los que se sienten cómodos y sentir ese miedo sólo en determinadas situaciones, como hablar con desconocidos, ante un grupo grande de gente, en el trabajo, etc.

Si tienes miedo a hablar en público puedes llegar a sentirte humillado ante situaciones sociales, sufres miedo a no poder hablar, a equivocarse, tartamudear, a olvidarte de lo que quieres decir, ruborizarse, etc.

¿Por qué se produce el miedo a hablar en público?

El miedo es la emoción que se experimenta ante la percepción de un peligro, sea real o imaginario, que está presente o puede estarlo en un futuro. Es la forma de vivir el peligro que tiene el ser humano.

Podemos distinguir en la emoción del miedo una parte psicológica y una parte física.

  • Psicológica, el cerebro es el que decide que una determinada situación sea percibida como peligrosa, o el que imagina una determinada situación de peligro. La historia personal de cada uno hace que se pueda tener más temor ante determinadas situaciones. Por ejemplo, una persona que haya sido atacada por un perro es más fácil que tenga miedo a los perros.
  • Fisiológicamente, el miedo provoca que se nos acelere el ritmo cardíaco y la respiración, se contraen los músculos, tiemblan las manos. El cuerpo se prepara para responder ante esa situación temida, generalmente con una respuesta de huida, aunque también mediante una respuesta de inmovilización o de lucha.

El miedo, desde un punto de vista de adaptación, es un mecanismo de supervivencia y de defensa que nos permite responder, ante situaciones adversas, con rapidez y eficacia.

Es lógico tener miedo a lo desconocido. La sociedad proporciona información para detectar situaciones de peligro y poder movernos con tranquilidad. Por ejemplo, carteles informando sobre riesgos de avalancha si vas a una montaña nevada, la bandera azul, amarilla o roja para el estado del mar, etc…

Asimismo, en el proceso de socialización (en la familia, en la escuela…) te enseñan habilidades sociales que te ayudan a desenvolverte correctamente, habilidades como vencer la timidez, tratar con desconocidos, hablar en público, etc. Pero muchas personas sufren deficiencias en su formación social y presentan miedo a hablar en público, miedo a hablar con desconocidos, miedo al trabajo…

Consecuencias del miedo a hablar en público

En la mayoría de los casos, si sufres miedo a hablar en público evitarás situaciones sociales en las que tengas que hablar.

Cuando no te queda más remedio que hablar en público, este miedo se manifiesta con una serie de reacciones a nivel cognitivo (pensamientos), fisiológicas y/o conductuales.

consecuencias fobia social

  • Las manifestaciones cognitivas más frecuentes son: dificultad para pensar,  peor concentración, temor a ser observado, temor a no saber hablar de forma competente, temor a la crítica, a la evaluación negativa, tendencia a centrar la atención en uno mismo y especialmente en los síntomas de ansiedad, pensamientos negativos.
  • A nivel fisiológico, las manifestaciones más frecuentes son: temblor de voz, tartamudeo, quedarse en blanco, sudoración, sonrojo, tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, molestias en el estómago, otras molestias gástricas, dificultades respiratorias, sequedad de boca, dificultades para tragar, dolores de cabeza, mareo, náuseas, aparición de ansiedad…

Ventajas de vencer el miedo a hablar en público

Tú puedes vencer todos tus miedos, aunque en muchas ocasiones puede que necesites la intervención de un profesional de la salud (psicólogo o médico).

Desde hace más de veinte cinco años, llevo aplicando técnicas de relajación física y mental, técnicas de visualización, técnicas de hipnosis clínica y técnicas cognitivo-conductuales con las que he ayudado a muchas personas a combatir sus miedos irracionales y sus fobias.

Las ventajas de superar el miedo a hablar en público son evidentes: Se mejoran las relaciones personales, familiares y laborales. Aprendes a expresar tu opinión ante los demás. Puedes dar una charla ante cualquier grupo sin miedo a lo que puedan pensar, y lo sin sufrir el miedo a equivocarte.

Por ello, aprender unas técnicas que te permitan reducir esa excesiva ansiedad, te ayudará a evitar las consecuencias negativas que el miedo a hablar en público te pueden provocar, tanto a nivel cognitivo, fisiológico o conductual.

El miedo es la emoción que se experimenta ante la percepción de un peligro, sea real o imaginario, que esté presente o pueda estarlo en un futuro. Es la forma de vivir el peligro que tiene el ser humano.

Fobia a volar

Sobre la aerofobia o el miedo a volar

“Somos lo que pensamos. La persona que tiene miedo a volar piensa que es incapaz de volar sin miedo, por lo que le resultará muy difícil superar ese miedo mientras no modifique ese pensamiento”

fobia a volarEl miedo a volar, también conocido como aerofobia, aviofobia o fobia a volar, es uno de los miedos más frecuentes (sobre todo en los países industrializados). Según una encuesta realizada por la empresa aeronáutica Boeing, dos de cada tres pasajeros sufren trastornos cuando vuelan y una de cada cinco personas evita subirse a un avión. La OMS estima que, aproximadamente un 10% de la población, evita coger un avión por miedo y que un 25% de los que vuelan, lo hacen con mucha ansiedad, recurriendo a menudo a tranquilizantes y/o alcohol para poder soportar el vuelo.

El miedo es la emoción que se experimenta ante la percepción de un peligro, sea real o imaginario, que esté presente o pueda estarlo en un futuro. Es la forma de vivir el peligro que tiene el ser humano.

Las partes del miedo.

Podemos distinguir en el miedo una parte psicológica y otra física.

  • Psicológica. El cerebro es el que decide que una determinada situación sea percibida como peligrosa o el que imagina una determinada situación de peligro. La historia personal de cada uno hace que se pueda tener más temor ante determinadas situaciones.
  • Fisiológicamente, el miedo provoca que se nos acelere el ritmo cardíaco y la respiración, se contraen los músculos, tiemblan las manos, se nos pone la “carne de gallina”… Es decir, el cuerpo se prepara para responder ante esa situación temida, generalmente con una respuesta de huída, aunque también mediante una respuesta de inmovilización o de lucha.

El miedo, desde un punto de vista adaptativo, es un mecanismo de supervivencia y de defensa que nos permite responder, ante situaciones adversas, con rapidez y eficacia.  Es lógico tener miedo a lo desconocido. La sociedad proporciona información para detectar situaciones de peligro y poder movernos con tranquilidad: carteles informando de riesgos de avalancha si estamos en una montaña nevada; bandera azul, amarilla o roja para saber el estado del mar, etc.

¿Qué es el miedo a volar?

Según el Manual de Diagnóstico Clínico DSM-V, se puede hablar de fobia a volar cuando el miedo que se siente es descrito como excesivo e irracional, produciéndose además conductas de evitación: se evita coger el avión. También se habla de una ansiedad anticipatoria que puede desencadenar una crisis de angustia (ataque de pánico). Generalmente, esta ansiedad se da en aquellas situaciones que se relacionan con volar: comprar el billete, ir al aeropuerto, hacer el equipaje, facturar las maletas, pasar a la zona de embarque, etc.

Consecuencias de la aerofobia (miedo a volar)

En la mayoría de los casos, las personas tratarán de evitar coger un avión para tener que desplazarse.

Cuando no queda más remedio que volar, este miedo se manifiesta con una serie de reacciones a nivel cognitivo (pensamientos), fisiológico y/o conductual.

miedo a volarLas manifestaciones cognitivas más frecuentes son: preocupación por tener que volar, temor a la muerte, miedo a un accidente o a que se estrelle el avión. Temor a tener un ataque de pánico y no poder escapar, temor a sentirme encerrado, temor a que se den cuenta de mi miedo, temor a no poder bajarme cuando yo quiera, miedo a sentirme a 30.000 pies del suelo, etc. Aunque el hecho de que una persona tenga miedo a volar no significa que tenga que tener todos estos pensamientos, con uno o dos puede ser suficiente para sentirse mal.

A nivel fisiológico, las manifestaciones más frecuentes son: sudoración, tensión muscular, palpitaciones, taquicardia, temblor, molestias en el estómago, otras molestias gástricas, dificultades respiratorias, sequedad de boca, dificultades para tragar, dolores de cabeza, mareo, náuseas etc. No tienen por qué manifestarse todas estas conductas fisiológicas a la vez.

Las conductas más frecuentes en las personas que experimentan un miedo a volar son: fumar, comer o beber en exceso, evitar volar, intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etc.), ir de un lado para otro sin una finalidad concreta, tartamudear, llorar, quedarse paralizado, vomitar, etc. Al igual que he comentado anteriormente, no es necesario que se presenten todas a la vez.

Estas reacciones pueden sufrirse antes de subir al avión, en el aeropuerto o incluso días antes de tener que volar.

Ventajas de superar el miedo a volar

Las ventajas de superar el miedo a volar son evidentes en cuanto a seguridad: según un informe del National Transportation Statistic viajar en avión es 29 veces más seguro que viajar en coche y 4 veces más seguro que hacerlo en tren. También en cuanto a rapidez: de Madrid a Paris en coche, se tarda unas 13 horas; en tren, el más rápido hace el trayecto en unas 8 horas y cuarenta minutos; y en avión, 1 hora y 50 minutos.

Por ello, aprender unas técnicas que te permitan reducir esa excesiva ansiedad, te ayudará a evitar las consecuencias negativas que anteriormente hemos comentado.

Si crees que necesitas ayuda para superar una fobia, en Hipnopsico te ayudamos con el método de Hipnosis. Contacta ahora para concertar una sesión gratuita y sin compromiso.

Supera la fobia a volar con hipnosis clínica

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Hipnosis clínica para combatir la ansiedad y el estrés

¿ En qué consiste la hipnosis clínica?

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